
Plaza Vazquez de Molina (Renacimiento Ubetense)
La leyenda dice que Úbeda fue fundada por un descendiente de Noé. Del mítico torreón del Rey Ibiut derivaría el nombre de la ciudad. Si nos restringimos a la arqueología, los primeros asentamientos en Úbeda se remontan a la Edad del Cobre, en el actual Cerro del Alcázar.
Aunque existen restos visigodos y tardorromanos, en el solar actual donde se asienta, ya había con anterioridad un núcleo ibero de población autóctono, después dependiente de la colonia romana de Salaria, conocido como Úbeda la Vieja, situado frente a la desembocadura del río Jandulilla en el Guadalquivir. Bajo el imperio romano la ciudad actual es conocida como Bétula por su situación cerca del Guadalquivir, Bethis. La ciudad como entidad con una cierta importancia aparece con la llegada de los árabes, en particular con Abderramán II, quien la funda con el nombre de Ubbada o Ubbadat Al-Arab (“Úbeda de los Árabes”), con la intención de controlar desde aquí a los mozárabes de Baeza.
